jueves, noviembre 10, 2011

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martes 8 de noviembre de 2011
¡GRACIAS MONSEÑOR CANTUARIAS!




Por: Miguel Godos Curay




Monseñor Cantuarias Pastor vive en el recuerdo de todos los piuranos. Junto a Luis Paredes Maceda, Luis Urteaga y Robespierre Bayona fue uno de los líderes del Frente Cívico de Piura en los duros días de 1982. Si algo lo caracterizó fue su claridad para llamar a las cosas por su nombre.




En tiempos donde se afloja la sinceridad. Monseñor Cantuarias sacaba roncha en sus homilías. Aún recuerdo cuando dijo que la fe de los piuranos era un compromiso sospechoso. “Si de los 800 soles que se recogen mensualmente de los alcancías de la catedral 750 son falsos qué podemos pensar de los piuranos.




Sí son falsos con Dios que queda para ellos mismos.” Sus sacudones a la conciencia son inolvidables. En cierta ocasión con motivo de los festejos fundacionales de Piura, invitó, a los policías municipales a que tomaran asiento en los sillones vacíos de las autoridades. “Ustedes valen más que las flores marchitas que sostienen” dijo.




En otra oportunidad recorriendo las defensas del barrio norte con el agua a las rodillas cargaba sacos y ramas para defender la ciudad de los aniegos lo que los propios vecinos se resistían a hacer. Su valentía en la punta de la lengua le costó memorables gestos.




Todo el mundo recuerda el día en que en el avión presidencial el entonces Ministro de Energía y Minas Carrasco Távara vino a pedirle disculpas personalmente por unas desafortunadas declaraciones.




Unos lo llamaban “cura rojo” como la beterraga otros “cura verde” como el tamal. Ante estas porfiadas virulencias. Monseñor sonreía. “Soy del color de los ojos de ustedes”.Cantuarias Pastor, tenía gestos humanos nobles. Fue lo que sucedió el día en que le robaron a “Cholita” su engreída mascotita.




“Robaron “la cholita” a Monseñor” señalaban en tono humorístico los noticieros de las radios. Monseñor, sufrió en carne propia la desolación de la ausencia de una perrita encariñada con el prelado.




En aquel entonces en una entrevista dijo lo siguiente: “Si uno siente afecto por estas criaturas que queda para los humanos que somos hijos de Dios. ¿Cómo será de inmenso el amor de Dios?”. Uno de los acontecimientos que lo emocionó profundamente fue la venida de Juan Pablo II a Piura en 1985.




Su sensibilidad social y sus palabras de aliento con todos son inolvidables. El alcalde Pepe Aguilar le llamaba “hermano mayor” y le pedía consejos. Tenía palabra fluida para dirigirse a los jóvenes. Su actitud desenfadada para señalar entuertos le costó maledicentes comentarios. Sin embargo, permaneció íntegro con su proverbial sencillez y pobreza.




Estuvo en Paita el pasado septiembre diciendo misa y predicando en la novena de La Merced.




En el año 1982 tuvo el coraje de hablar al corazón de los piuranos y pedirles que se sacudieran de la tragedia de ver destruida su ciudad.




En aquella ocasión dijo: “Como dice esa canción que las radios repiten para levantar el ánimo: No dejen que otros hagan lo que ustedes pueden hacer. Saquen ese Grau que tienen dentro y muéstrenlo con valentía.




Sean solidarios pero no de la boca para afuera sino con el corazón. Sí los piuranos están hechos para proyectos enormes por qué nos cruzamos de brazos, por qué somos indiferentes.”Uno de los reclamos de Monseñor, que despertó polémica fue la falta de autenticidad en los piuranos. “Si hasta en el Museo Grau lo único que encontramos son copias fotostáticas y réplicas.




¿Cómo vamos a ser auténticos? Tenemos que aceptarnos como somos. Sin el maquillaje florido de los eufemismos y las mentiras”.




Monseñor Oscar, como era su deseo póstumo, descansará, entre los algarrobos y los arenales calenturientos de Piura. Aquella ocasión en el Campus de la UNP, el sol reverberaba entre los algarrobos.




Y los estudiantes de la UNP y la UDEP marchaban peregrinando junto a la efigie de la advocación mariana “Sedes Sapientae”.




Monseñor contemplando el tornasol de la tarde. Dijo: “Se habrán dado cuenta estos jóvenes que tienen vocación de grandeza y son como ese sol del atardecer piurano”.




¡Gracias Monseñor por acercarte a tu pueblo¡(Arzobispo de Piura Monseñor Oscar Cantuarias Pastor y su Santidad Juan Pablo II)
Publicado por MIGUEL GODOS CURAY en




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